Firmeza, resistencia, elasticidad, arrugas… Cuando hablamos del envejecimiento de la piel, el colágeno aparece constantemente. Y tiene sentido: es una de las principales proteínas estructurales de la dermis y forma parte del entramado que proporciona soporte a la piel.
Sin embargo, alrededor del colágeno también encontramos numerosos mensajes simplificados: que empezamos a "perderlo" a una determinada edad, que una crema puede reponer directamente el colágeno perdido o que cualquier ingrediente denominado "procolágeno" va a reconstruir la dermis. Pero la realidad es más compleja.
Entonces, ¿qué es el colágeno? ¿Qué funciones desempeña en la piel? ¿Qué ocurre con él a medida que envejecemos? ¿Y qué podemos hacer para cuidar la matriz dérmica?
En este artículo de 5punto5 te explicamos las principales propiedades del colágeno en la piel, cómo cambia con el paso del tiempo y qué estrategias tienen sentido cuando buscamos prevenir o mejorar algunos signos del envejecimiento cutáneo.
¿Qué es el colágeno?
El colágeno no es un ingrediente cosmético, sino una familia de proteínas que nuestro propio organismo produce y que encontramos en diferentes tejidos, como piel, huesos, cartílagos, tendones o vasos sanguíneos.
Su función depende del tejido y del tipo de colágeno del que estemos hablando. En la piel, forma una parte fundamental de la matriz extracelular de la dermis, el entramado que rodea a las células y contribuye a proporcionar soporte y propiedades mecánicas al tejido.
Los fibroblastos son las principales células responsables de sintetizar colágeno en la dermis, además de otros componentes de la matriz extracelular.
Por eso, cuando hablamos de colágeno y envejecimiento cutáneo no estamos hablando simplemente de "tener más o menos" cantidad. También debemos tener en cuenta cómo se sintetiza, cómo se organiza, cómo se degrada y cómo interactúa con el resto de estructuras de la dermis.
¿Dónde está el colágeno de nuestra piel?
La piel está formada por diferentes capas y el colágeno relacionado con su soporte estructural se encuentra principalmente en la dermis, situada debajo de la epidermis.
La epidermis constituye nuestra superficie más externa y desempeña, entre otras funciones, un papel fundamental como barrera frente al medio exterior.
Debajo encontramos la dermis, rica en matriz extracelular. Dentro de esta matriz se organizan las fibras de colágeno junto con otros componentes, como las fibras elásticas y diferentes glucosaminoglicanos.
Esta distinción es importante porque nos permite entender algo fundamental: el colágeno dérmico no se encuentra simplemente sobre la superficie de la piel.
¿Qué tipos de colágeno hay en la piel?
Existen numerosos tipos de colágeno en el organismo y no todos tienen la misma estructura ni función. En la dermis adulta predominan especialmente:
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Colágeno tipo I: es el tipo de colágeno más abundante en la dermis y forma fibras capaces de proporcionar resistencia mecánica y soporte.
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Colágeno tipo III: está presente en la matriz dérmica y suele encontrarse asociado al colágeno tipo I. Tiene especial relevancia durante determinadas etapas del desarrollo y los procesos de reparación de tejidos.
Además de estos, la piel contiene otros tipos de colágeno con funciones diferentes. Algunos participan, por ejemplo, en estructuras relacionadas con la unión entre epidermis y dermis.
Por eso, hablar simplemente de "colágeno" engloba en realidad diferentes proteínas que trabajan dentro de una arquitectura mucho más compleja.
¿Cuáles son las propiedades del colágeno en la piel?
Los beneficios del colágeno no proceden de que sea un ingrediente que nuestra piel necesite recibir desde el exterior, sino de las funciones que desempeña como componente natural del tejido.
Proporciona soporte estructural
Las fibras de colágeno forman parte del entramado que mantiene la arquitectura de la dermis. Gracias a esta organización, la piel puede soportar diferentes fuerzas mecánicas sin perder fácilmente su estructura.
Contribuye a la resistencia de la piel
Una de las principales propiedades del colágeno en la piel es proporcionar resistencia a la tracción. No debemos confundir esta función con la elasticidad.
Colágeno y fibras elásticas forman parte de la matriz dérmica, pero no son lo mismo ni cumplen exactamente la misma función.
Forma parte de una matriz en constante remodelación
La matriz extracelular no es una estructura inmóvil. El organismo sintetiza, reorganiza y degrada continuamente sus componentes. Este equilibrio permite mantener el tejido y responder a diferentes estímulos.
Por eso, para comprender el envejecimiento no basta con preguntarnos cuánto colágeno existe: también importa el equilibrio entre su producción y su degradación.
Participa en la reparación de los tejidos
Después de una lesión, diferentes células y componentes de la matriz participan en un complejo proceso de reparación. El colágeno desempeña un papel importante dentro de este proceso, aunque esto no significa que aplicar colágeno sobre una herida reproduzca automáticamente los mecanismos naturales de cicatrización.
¿Qué ocurre con el colágeno cuando envejecemos?
Uno de los cambios característicos del envejecimiento cutáneo afecta a la matriz extracelular de la dermis.
Con el paso del tiempo pueden producirse cambios tanto en la síntesis como en la organización y degradación del colágeno. Las fibras pueden encontrarse más fragmentadas y cambia también la interacción entre la matriz y los fibroblastos.
Esto es importante porque los fibroblastos no funcionan de manera independiente: reciben señales físicas y químicas de su entorno.
Cuando la matriz pierde parte de su organización, cambia también la tensión mecánica a la que están sometidos los fibroblastos y puede reducirse su capacidad para mantener adecuadamente determinados componentes de la matriz.
Así se establece un proceso progresivo en el que envejecimiento celular y envejecimiento de la matriz extracelular están relacionados. Estos cambios contribuyen, junto con muchos otros procesos, a signos como:
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Arrugas
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Pérdida de firmeza
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Cambios en la textura
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Menor resistencia mecánica
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Alteraciones de la elasticidad
No todos estos signos dependen exclusivamente del colágeno. Elastina, tejido adiposo, musculatura, hueso, hidratación y otros componentes también participan en la apariencia que adquiere el rostro con el paso del tiempo.
Envejecimiento cronológico y fotoenvejecimiento: no afectan igual al colágeno
Cuando hablamos de envejecimiento de la piel debemos diferenciar dos procesos que se superponen:
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El envejecimiento cronológico o intrínseco está relacionado con el paso del tiempo y con diferentes cambios biológicos que se producen progresivamente en nuestro organismo.
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El envejecimiento extrínseco está relacionado con factores ambientales y hábitos.
Dentro de estos factores, la radiación ultravioleta es especialmente importante. La exposición repetida a radiación UV favorece estrés oxidativo y activa diferentes vías moleculares relacionadas con la degradación de componentes de la matriz extracelular.
Entre ellas encontramos las metaloproteinasas de matriz o MMP, enzimas capaces de degradar diferentes proteínas de la matriz, incluido el colágeno.
Cuando esta exposición se acumula durante años, puede producirse una alteración de la organización de la dermis característica del fotoenvejecimiento.
Por eso, cuando nuestro objetivo es cuidar el colágeno, tan importante como preguntarnos cómo favorecer su síntesis es preguntarnos qué factores aceleran su degradación.
¿A qué edad empieza a disminuir el colágeno?
Es frecuente encontrar afirmaciones que sitúan el inicio de la pérdida de colágeno exactamente a los 25 o 30 años. Sin embargo, el envejecimiento cutáneo no comienza de forma repentina en un cumpleaños concreto.
Los cambios de la matriz extracelular son progresivos y presentan una gran variabilidad entre personas. En ellos intervienen:
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Genética
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Edad
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Exposición solar acumulada
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Tabaquismo
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Cambios hormonales
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Factores ambientales
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Estado general de la piel
Además, el envejecimiento del colágeno no consiste únicamente en una disminución cuantitativa. También cambian su estructura, organización y fragmentación.
Por eso, resulta más preciso hablar de una remodelación progresiva de la matriz dérmica con la edad que establecer una cifra universal de pérdida anual aplicable a todas las personas.
¿Qué factores pueden acelerar el deterioro del colágeno?
El envejecimiento cronológico no puede evitarse, pero determinados factores externos pueden contribuir al deterioro prematuro de la matriz cutánea.
Radiación ultravioleta
Es uno de los factores extrínsecos más relevantes en el fotoenvejecimiento. La exposición repetida favorece diferentes procesos relacionados con el estrés oxidativo, inflamación y degradación de matriz extracelular.
Tabaco
El tabaquismo se ha relacionado con envejecimiento cutáneo prematuro y con alteraciones de diferentes componentes estructurales de la piel.
No podemos atribuir sus efectos únicamente al colágeno, pero constituye otro factor modificable relevante cuando hablamos de envejecimiento.
Estrés oxidativo
Las especies reactivas de oxígeno participan en vías celulares capaces de influir sobre diferentes procesos relacionados con la matriz extracelular.
Esto explica por qué el estrés oxidativo aparece frecuentemente relacionado con el envejecimiento cutáneo, aunque reducir todo el proceso a "los radicales libres destruyen el colágeno" sería una simplificación.
¿Podemos evitar la pérdida de colágeno?
No podemos detener el envejecimiento ni conservar indefinidamente la dermis en el mismo estado. Pero sí podemos actuar sobre algunos factores modificables y utilizar determinadas estrategias con evidencia frente a los signos del fotoenvejecimiento.
Fotoprotección: reducir uno de los principales factores externos
Si la radiación ultravioleta participa en la degradación de la matriz dérmica, limitar la exposición UV acumulativa es una de las estrategias más coherentes para prevenir el fotoenvejecimiento.
La fotoprotección no aumenta directamente el colágeno. Su papel es preventivo: reducir la exposición a uno de los factores ambientales que aceleran los cambios estructurales de la piel.
Absolut Photoaging Defense SPF50+ proporciona una protección solar de amplio espectro y está formulado para utilizarse como último paso de la rutina de mañana. Debe aplicarse generosamente y reaplicarse para mantener una protección adecuada.

Retinoides: actuar sobre el fotoenvejecimiento
Los retinoides constituyen uno de los grupos de activos tópicos con mayor respaldo científico frente a los signos del fotoenvejecimiento. Se han estudiado por su capacidad para influir sobre la remodelación epidérmica y dérmica y sobre procesos relacionados con el colágeno.
Dentro de una rutina cosmética, Absolut Retinol.3 incorpora 0,3 % de retinol puro encapsulado junto con niacinamida, centella asiática, regaliz y Tisochrysis lutea.

El retinol debe introducirse progresivamente, ya que puede provocar irritación durante el periodo de adaptación. No necesitamos que la piel se descame o se irrite para que un retinoide resulte eficaz.
Antioxidantes: una estrategia complementaria
Dado que el estrés oxidativo participa en diferentes mecanismos del envejecimiento cutáneo, los antioxidantes tópicos pueden formar parte de una estrategia complementaria.
La vitamina C resulta especialmente interesante porque, además de su actividad antioxidante, es un cofactor necesario para enzimas implicadas en la biosíntesis normal del colágeno.
Esto no significa que aplicar vitamina C sobre la piel se traduzca en una cantidad determinada de nuevo colágeno. Su eficacia dependerá de aspectos como la forma química utilizada, concentración, estabilidad y formulación.
C10 Intensive incorpora un 10 % de vitamina C en forma de ácido L-ascórbico encapsulado, acompañada de otros ingredientes antioxidantes y de cuidado de la piel.
¿Aplicar colágeno sobre la piel repone el colágeno perdido?
Esta es una de las principales confusiones cuando hablamos de los beneficios del colágeno en cosmética.
El colágeno dérmico es una proteína de gran tamaño organizada dentro de la matriz extracelular. Por tanto, aplicar una crema que contiene colágeno no equivale a introducir nuevas fibras de colágeno en la dermis.
Los ingredientes derivados del colágeno utilizados tópicamente pueden desempeñar otras funciones en una fórmula, especialmente relacionadas con la superficie de la piel, pero no debemos interpretar su presencia como una reposición directa de las fibras dérmicas.
Aquí resulta útil diferenciar tres conceptos que están relacionados, pero no son equivalentes:
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Colágeno de nuestra dermis: proteína estructural producida por nuestras propias células.
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Colágeno como ingrediente cosmético: componente incorporado a una formulación que no sustituye directamente al colágeno dérmico.
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Activos relacionados con procesos del colágeno: ingredientes estudiados por su capacidad para intervenir en determinadas vías relacionadas con la matriz extracelular.
¿Y qué papel tienen los péptidos relacionados con el colágeno?
Los péptidos constituyen una estrategia diferente. Determinados péptidos cosméticos se han estudiado por su capacidad para participar en procesos de señalización relacionados con componentes de la matriz extracelular.
Además, el término péptidos de colágeno también se utiliza para los fragmentos de colágeno hidrolizado destinados a suplementación, por lo que es importante diferenciar ambos conceptos.
Si quieres saber qué son los péptidos de colágeno, cómo actúan, qué beneficios se les atribuyen y cómo se utilizan en cosmética, puedes consultar nuestra guía específica sobre péptidos de colágeno.
¿Cómo cuidar el colágeno de la piel?
No existe un único producto capaz de "mantener todo el colágeno". Una estrategia coherente debería empezar por diferenciar prevención y tratamiento.
Durante el día, la fotoprotección ayuda a reducir el impacto acumulativo de la radiación UV, mientras que los antioxidantes pueden complementar la estrategia frente al estrés oxidativo.
Por la noche, determinados activos como los retinoides pueden incorporarse progresivamente cuando queremos trabajar sobre signos del fotoenvejecimiento. Y, además, debemos mantener una rutina adaptada al estado general de nuestra piel.
El objetivo es combinar prevención del fotodaño, activos con evidencia y constancia.
Preguntas frecuentes sobre el colágeno
¿Colágeno y elastina son lo mismo?
No. Ambas son proteínas importantes de la matriz extracelular, pero presentan estructuras y propiedades diferentes. El colágeno proporciona especialmente resistencia y soporte mecánico, mientras que las fibras elásticas están relacionadas con la capacidad de los tejidos para deformarse y recuperar su forma.
¿Las arrugas significan que tenemos poco colágeno?
No podemos utilizar las arrugas como una medida directa de la cantidad de colágeno. En su aparición intervienen numerosos factores: cambios en la matriz dérmica, movimientos musculares repetidos, exposición solar, modificaciones del tejido adiposo, estructura ósea, hidratación y otros procesos asociados al envejecimiento. La alteración del colágeno es una pieza del proceso, no la única explicación.
¿El colágeno de la piel se regenera?
La matriz extracelular está sometida a un proceso continuo de síntesis y degradación. Los fibroblastos pueden producir nuevo colágeno, pero esta capacidad y el equilibrio de remodelación cambian con la edad y con factores ambientales. Por eso es más preciso hablar de remodelación continua del colágeno que imaginar las fibras como estructuras que simplemente se pierden y vuelven a aparecer.
¿El ejercicio aumenta el colágeno de la cara?
El ejercicio aporta numerosos beneficios para la salud general, pero no debemos afirmar que hacer ejercicio aumenta específicamente el colágeno facial sin evidencia que permita establecer ese efecto. La apariencia del rostro depende de múltiples tejidos y no puede explicarse únicamente mediante la cantidad de colágeno dérmico.
¿El azúcar destruye el colágeno?
La glucosa puede participar en procesos de glicación, mediante los que azúcares reaccionan con proteínas y pueden formar productos finales de glicación avanzada o AGE. Estos procesos también se han estudiado en relación con el envejecimiento de proteínas de larga duración de la matriz extracelular. Sin embargo, decir que comer azúcar "destruye el colágeno" de forma inmediata es una simplificación excesiva de un proceso metabólico mucho más complejo.
¿Una piel hidratada tiene más colágeno?
No necesariamente. La hidratación del estrato córneo puede hacer que la superficie de la piel se vea más lisa y flexible, pero hidratar la epidermis y aumentar el colágeno de la dermis son procesos diferentes. Esto explica por qué un hidratante puede mejorar rápidamente el aspecto de pequeñas líneas asociadas a deshidratación sin haber modificado la cantidad de colágeno dérmico.
¿Cómo puedo saber cuánto colágeno tengo en la piel?
No podemos determinarlo simplemente observando el rostro ni mediante síntomas concretos. La investigación puede evaluar propiedades y estructuras dérmicas mediante diferentes técnicas instrumentales o histológicas, pero no existe una forma doméstica de calcular qué porcentaje de colágeno hemos "perdido". Por eso, las estimaciones generales sobre pérdida de colágeno no deberían utilizarse como un diagnóstico individual.
Colágeno: cuidar la matriz dérmica va más allá de "reponerlo"
Entender qué es el colágeno ayuda a interpretar mejor muchos de los mensajes que encontramos alrededor del envejecimiento cutáneo. Con el paso del tiempo cambian su síntesis, organización y degradación, mientras que factores externos como la radiación UV pueden acelerar el deterioro de la matriz.
Por eso, las propiedades del colágeno en la piel no significan que debamos buscar simplemente una crema que contenga esta proteína. Fotoprotección, prevención del fotodaño y determinados activos con evidencia frente al fotoenvejecimiento forman parte de una estrategia mucho más completa para cuidar la piel a lo largo del tiempo.
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