Exposoma: qué es y cómo afecta a la piel

Exposoma: qué es y cómo afecta a la piel

Publicado por Marta De la Rica en

Cuando hablamos del envejecimiento de la piel solemos pensar en el paso del tiempo y en la genética. Sin embargo, el aspecto y el estado de nuestra piel también están condicionados por todo aquello a lo que nos exponemos a lo largo de nuestra vida.

La radiación solar, la contaminación, el tabaco, el clima, la alimentación, el estrés o la falta de sueño son algunos ejemplos. Todos estos factores pueden interactuar entre sí y contribuir a modificar el funcionamiento y el envejecimiento de la piel.

Para estudiar su impacto de forma conjunta se utiliza un concepto cada vez más presente en dermatología: el exposoma. En este artículo de 5punto5 te explicamos qué es el exposoma, cómo afecta a la piel y qué puedes hacer para reducir el impacto de algunos de sus principales factores.

¿Qué es el exposoma?

El exposoma hace referencia al conjunto de exposiciones a las que una persona está sometida a lo largo de su vida y a la respuesta del organismo frente a ellas. 

Cuando este concepto se aplica específicamente a la piel hablamos del exposoma cutáneo. La piel resulta especialmente interesante desde este punto de vista porque actúa como barrera entre nuestro organismo y el exterior. Está expuesta continuamente a la radiación, la contaminación, los cambios de temperatura y numerosos factores ambientales.

Pero el exposoma no se limita a aquello que entra en contacto directamente con nuestro rostro. También incluye factores relacionados con el estilo de vida y otros elementos capaces de influir en el funcionamiento de la piel.

¿Cuáles son los principales factores del exposoma cutáneo?

La investigación sobre envejecimiento cutáneo ha identificado diferentes factores relevantes. Entre los principales encontramos:

  • Radiación solar

  • Contaminación atmosférica

  • Humo del tabaco

  • Temperatura y condiciones climáticas

  • Alimentación

  • Estrés psicológico

  • Falta de sueño

  • Determinados factores hormonales

Lo más interesante es que estos elementos no tienen por qué actuar de manera independiente. Nuestra piel está expuesta simultáneamente a varios de ellos. 

Por ejemplo, durante un día cualquiera podemos recibir radiación solar mientras caminamos por una ciudad contaminada y, al mismo tiempo, haber dormido poco o atravesar una etapa de mayor estrés.

Por eso, el concepto de exposoma intenta estudiar el efecto acumulativo y la interacción entre diferentes exposiciones.

Radiación solar: uno de los factores más importantes

Entre todos los elementos que forman parte del exposoma, la radiación solar ocupa un lugar especialmente relevante. La exposición crónica a la radiación ultravioleta está directamente relacionada con el fotoenvejecimiento, además de aumentar el riesgo de cáncer de piel.

A nivel cutáneo, puede favorecer:

  • Estrés oxidativo

  • Daño en el ADN

  • Alteraciones de las fibras de colágeno y elastina

  • Cambios en la pigmentación

  • Aparición de arrugas

  • Pérdida de firmeza

Además, actualmente sabemos que el fotoenvejecimiento no depende únicamente de los rayos UVA y UVB. Otras partes del espectro solar, como la luz visible y la radiación infrarroja, también están siendo estudiadas por su influencia sobre diferentes procesos cutáneos.

Por eso, una de las medidas más importantes frente al exposoma sigue siendo utilizar protección solar diariamente, como Absolut Photoaging Defense SPF50+. Inclúyelo como último paso de tu rutina de mañana para proporcionar una alta protección solar y ayudar a prevenir el fotoenvejecimiento asociado a la exposición diaria.

¿Cómo afecta la contaminación a la piel?

La contaminación atmosférica es otro de los factores del exposoma con mayor interés dermatológico. La piel puede entrar en contacto con partículas en suspensión, óxidos de nitrógeno, ozono y otros contaminantes presentes especialmente en entornos urbanos.

La investigación ha relacionado la exposición a determinados contaminantes atmosféricos con signos de envejecimiento y alteraciones pigmentarias.

Uno de los mecanismos implicados es nuevamente el estrés oxidativo. Cuando aumenta la producción de especies reactivas de oxígeno y los sistemas antioxidantes de la piel no consiguen compensarlas, pueden producirse alteraciones en diferentes estructuras celulares.

Esto explica por qué los antioxidantes tienen especial interés dentro de las estrategias cosméticas destinadas a minimizar el impacto de las agresiones ambientales.

El estrés oxidativo: un punto de encuentro entre diferentes agresiones

Radiación solar, contaminación y humo del tabaco son factores muy diferentes, pero pueden compartir mecanismos biológicos. Uno de ellos es el aumento del estrés oxidativo. 

Los radicales libres y otras especies reactivas pueden afectar a los lípidos, las proteínas, el ADN celular y a las estructuras de la matriz extracelular. La piel cuenta con sus propios sistemas antioxidantes para hacerles frente, pero las exposiciones ambientales pueden aumentar considerablemente esta carga oxidativa.

Aquí es donde una estrategia antioxidante bien formulada puede complementar las defensas naturales de la piel. El sérum Booster Antiox encaja especialmente bien dentro de este enfoque. Su fórmula combina diferentes antioxidantes, entre ellos superóxido dismutasa, coenzima Q10, vitamina C estabilizada, vitamina E, glutatión encapsulado e hidroxitirosol, para ayudar a proteger la piel frente al estrés oxidativo asociado a las agresiones ambientales.

No elimina el exposoma ni crea un escudo frente al entorno, pero puede formar parte de una rutina orientada a reforzar la estrategia antioxidante de la piel.

El tabaco también forma parte del exposoma

El humo del tabaco constituye otro factor ampliamente estudiado en relación con el envejecimiento cutáneo. La exposición al humo favorece procesos de estrés oxidativo y se ha relacionado con cambios en la estructura y apariencia de la piel.

Además, el tabaco no afecta únicamente a quien fuma. La exposición ambiental al humo también forma parte de las agresiones externas que pueden entrar en contacto con la piel.

Por eso, reducir la exposición al tabaco tiene beneficios que van mucho más allá de cualquier rutina cosmética.

¿El clima también afecta a nuestra piel?

Sí. La temperatura, la humedad ambiental y otros factores meteorológicos pueden modificar temporalmente el funcionamiento y el confort de la piel.

El frío y los ambientes con poca humedad pueden favorecer la pérdida de agua y la sensación de sequedad, mientras que las temperaturas elevadas pueden modificar la sudoración y la producción de sebo.

Esto explica por qué una misma rutina puede funcionar perfectamente durante una época del año y necesitar algunos ajustes cuando cambia la estación. El exposoma no es idéntico todos los días: también cambia dependiendo de dónde vivimos, dónde trabajamos y del momento del año.

Dormir poco y vivir con estrés también se refleja en la piel

El exposoma no termina cuando cerramos la puerta de casa. Factores relacionados con nuestro estilo de vida, como el estrés psicológico y la falta de sueño, también pueden influir en diferentes procesos cutáneos.

El estrés puede intervenir en vías neuroendocrinas e inflamatorias, mientras que una mala calidad del sueño se ha relacionado con alteraciones en procesos de recuperación de la barrera y con cambios en la apariencia de la piel.

Esto no significa que una mala noche vaya a provocar envejecimiento cutáneo de forma inmediata. El concepto de exposoma resulta especialmente útil precisamente porque analiza la acumulación de exposiciones y hábitos a lo largo del tiempo, no acontecimientos aislados.

¿Y la alimentación?

La alimentación también se incluye entre los factores que pueden formar parte del exposoma cutáneo. Una dieta equilibrada proporciona nutrientes necesarios para numerosos procesos fisiológicos y aporta diferentes sustancias con capacidad antioxidante.

Por el contrario, determinados patrones alimentarios se están estudiando por su relación con procesos como la glicación, el estrés oxidativo o la inflamación. Esto no significa que exista una dieta capaz de evitar el envejecimiento de la piel ni que determinados alimentos sean responsables por sí solos de las arrugas.

La alimentación debe entenderse como una pieza más dentro del conjunto de factores que influyen en la salud general y cutánea.

¿El exposoma puede favorecer las manchas?

Algunos de sus componentes sí pueden intervenir en las alteraciones pigmentarias. La radiación solar es uno de los ejemplos más claros, pero la contaminación atmosférica también se ha asociado con determinados cambios de pigmentación.

Por eso, cuando el objetivo es mantener un tono uniforme, no basta con actuar únicamente cuando una mancha ya resulta visible. La fotoprotección diaria y una estrategia antioxidante pueden ayudar a prevenir algunos de los mecanismos que contribuyen al daño ambiental.

En este sentido, C10 Intensive puede incorporarse a la rutina por su acción antioxidante. Su fórmula con vitamina C liposomada al 10 %, junto con otros activos antioxidantes, está orientada a proteger frente al estrés oxidativo y ayudar a mejorar la luminosidad y uniformidad del tono.

¿Cómo podemos proteger la piel frente al exposoma?

No podemos evitar el exposoma. Tampoco tendría sentido intentarlo: vivir implica estar expuestos al entorno. Lo que sí podemos hacer es reducir determinados factores modificables y ayudar a la piel a mantener sus mecanismos naturales de defensa.

Una estrategia práctica puede apoyarse en varios pilares.

  • Protección solar diaria: la radiación solar es uno de los factores ambientales con mayor evidencia en relación con el envejecimiento extrínseco. Utilizar diariamente un protector de amplio espectro y adoptar hábitos adecuados de fotoprotección es una de las medidas más importantes.

  • Antioxidantes: ingredientes como la vitamina C, la vitamina E, la coenzima Q10 o el hidroxitirosol pueden complementar los sistemas antioxidantes de la piel. No sustituyen a la protección solar, pero pueden formar parte de una estrategia global frente al estrés oxidativo.

  • Limpieza al final del día: una limpieza adecuada permite retirar maquillaje, protector solar, exceso de sebo y las partículas que se hayan depositado sobre la superficie cutánea durante la jornada. No es necesario realizar una limpieza agresiva para eliminar la contaminación. Lo importante es utilizar un producto adecuado para el tipo de piel y evitar comprometer la barrera cutánea.

  • Mantener la función barrera: la barrera cutánea constituye nuestra primera línea de contacto con el entorno. Mantener una hidratación adecuada y evitar rutinas excesivamente agresivas ayuda a conservar su función protectora.

  • Cuidar también los hábitos diarios: dormir adecuadamente, evitar el tabaco, seguir una alimentación equilibrada y gestionar el estrés dentro de nuestras posibilidades también forman parte de una visión más completa del cuidado de la piel.

¿Podemos revertir completamente los efectos del exposoma?

No existe un cosmético capaz de borrar todas las consecuencias de las exposiciones acumuladas durante años. Además, algunos factores no podemos controlarlos por completo.

Sin embargo, una parte del exposoma sí está relacionada con comportamientos modificables. Reducir la exposición solar sin protección, evitar el tabaco, cuidar el sueño y mantener una rutina cosmética coherente son decisiones que pueden contribuir a limitar algunos factores relacionados con el envejecimiento extrínseco. La prevención cobra aquí especial importancia.

Exposoma y piel: mirar más allá de un único ingrediente

El concepto de exposoma ha cambiado la manera de entender el envejecimiento cutáneo porque nos recuerda que la piel no envejece únicamente debido al paso del tiempo.

Nuestro entorno, nuestros hábitos y la suma de las exposiciones acumuladas también participan en este proceso.

Por eso, el cuidado de la piel no debería centrarse exclusivamente en buscar el siguiente activo antiedad. Protegerla del sol, reducir determinados factores ambientales cuando sea posible, mantener una buena función barrera y apoyar sus defensas antioxidantes puede resultar mucho más relevante a largo plazo.

¿Tienes dudas?

Si quieres adaptar tu rutina al entorno en el que vives, prevenir el fotoenvejecimiento o incorporar antioxidantes y no sabes qué productos son los más adecuados para tu piel, puedes contactar con nosotros y recibir asesoramiento personalizado.

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