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Vitaminas: Defensa frente a los radicales libres (Parte I)

El oxígeno es imprescindible para la vida, y por supuesto, no es tóxico. Pero sí los radicales libres formados a partir de él, cuando se producen en “exceso” o cuando el organismo no dispone de un “buen sistema de defensa”. Los radicales libres presentan electrones desparejados. Por tanto, son moléculas reactivas e inestables, que alteran los compuestos que tienen a su alrededor buscando estabilidad. Y de lo que no hay duda, es cómo los radicales libres de oxigeno intervienen en los procesos del envejecimiento, provocando, entre otros, arrugas, manchas y flaccidez.

Los antioxidantes pueden actuar inhibiendo, neutralizando y/o minimizando los efectos de los radicales libres. 

Entre los sistemas de defensa de que disponemos, en este post hablaremos de:

  • Las principales vitaminas “antioxidantes no enzimáticas”, presentes en numerosos alimentos y en cosmética, como “arma” frente al envejecimiento.
  • La importancia de la “sinergia” entre los distintos antioxidantes.
  • La importancia del uso de la dosis adecuada.
  • Vectores cosméticos.

Las vitaminas “antioxidantes” podemos dividirlas en hidrosolubles (vitamina C) y liposolubles (vitamina A y E).

La Vitamina C, es un antioxidante extracelular por lo que neutraliza los radicales libres en los compartimentos acuosos de la piel.

Entre sus propiedades, destacamos:

  • Buena capacidad de penetración.
  • Inhibe la acción de la enzima tirosinasa, enzima responsable de la formación de melanina y por tanto, de las manchas.
  • Es un factor esencial para las dos enzimas que se requieren en la síntesis de colágeno. También influye en la síntesis de elastina. Por lo que mejora la flacidez y elasticidad de la piel.
  • Mantiene la elasticidad y resistencia de los vasos sanguíneos frente a posibles roturas. Protege frente al eritema.
  • Produce un aumento del número de capilares en la dermis, que con la edad se va perdiendo.
  • Reduce el tiempo de cicatrización de la piel.

La Vitamina E, antioxidante de la membrana celular y conocida como tocoferol (aunque existen diversos derivados), tiene numerosas propiedades, destacando:

  • Buena penetración en la piel.
  • Protege a las membranas celulares del estrés oxidativo.
  • Incrementa y mantiene la hidratación del estrato córneo.
  • Tiene capacidad para fijar el agua en la parte externa de la piel.
  • Favorece la regeneración de las células de la piel.
  • Protege  nuestra piel de los efectos de los rayos ultravioletas.
  • Reduce la aparición de quemaduras debida a la exposición solar.
  • Ayuda a minimizar las manchas de la piel.
  • Acción protectora para la vitamina A, C y ácidos grasos poliinsaturados.  

De la Vitamina A destacamos:

  • Favorece la regeneración de las células de la piel.
  • Contribuye a restablecer el grosor normal de la epidermis, que se vuelve más delgada con la edad.
  • Implicado en la formación de colágeno.
  • Inhibe el fotoenvejecimiento.
  • Mejora la elasticidad de la piel.
  • Atenua las arrugas.
  • Dentro de la Vitamina A, tenemos diversas formas, que resumimos en:

o   Ácido Retinoico. Activo muy potente pero puede ser irritante. Fotosensibilizante.

o   Retinaldehido. Menos activo que el retinoico pero más estable y no fotosensibilizante.

o   Retinol. Mejor tolerancia. No fotosensibilizante.

o   Ésteres de Retinol (Retinyl Palmitate, Retinyl acetate, Retinyl propionate). Más estable, menos potente (aunque depende de la dosis). Fotoestable.

Hablando de “sinergia”, podemos destacar el efecto sinérgico entre los antioxidantes “lipófilos” (vitamina A y E) e hidrófilos (vitamina C). Como ejemplo, la vitamina C mantiene los niveles de las vitaminas A y E a nivel celular, disminuyendo el estrés oxidativo al secuestrar los radicales libres, o como la vitamina E tiene una acción protectora para la vitamina A. También, cuando la vitamina E se oxida, se regenera por la vitamina C, confiriéndole de nuevo su poder antioxidante. Vitaminas C y E actúan en sinergia retrasando el envejecimiento celular, manteniendo las condiciones de la piel, mejorando la evolución de las “manchas” y aumentando la protección contra el eritema. La complementariedad de acción de los antioxidantes, aumenta su eficacia. 

Por otra parte, la importancia del uso de una dosis adecuada, ya que en determinadas situaciones, una sustancia “antioxidante” podría tener un efecto “pro-oxidante”, lo que nos recuerda que todo debe guardar un “equilibrio” aunque sea imperfecto.

Y como último, destacar la importancia de “encapsular” estos principios activos a través de vectores cosméticos (como son los liposomas), ya que:

  • Los activos pueden ser “transportados” hacia capas más internas de la piel.
  • Solubiliza activos liposolubles (vitamina A y E) e hidrosolubles (vitamina C), sin necesidad de usar emulsionantes adicionales en las formulaciones cosméticas.
  • Protege a los activos frente a  la oxidación.
  • Liberación del activo en el tiempo.
  • Menor irritación.

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